timemoneynet.com
Novedades Nuestros Productos Información
 



Seleccione otros libros por categoría:

Todas las categorías

Inteligencia Financiera

Network Marketing
Desarrollo Personal
 
Infórmese sobre el autor

Alan Cohen

 
 
Infórmese sobre el libro
 

Información editorial

 
Prólogo
 

libro escrito por Alan Cohen

¡Siempre Estuvo en Mí!

Volver a Información editorial  

 

 

Se cuenta esta historia de Nasrudim, un pícaro sabio persa, que se encontraba en la proa de un trasbordador con un intelectual vanidoso. Orgulloso de su propia erudición, el hombre comenzó a poner a prueba y criticar la educación de Nasrudim.

— ¿Ha estudiado astronomía? —preguntó el profesor.

— No podría decir que sí —contestó el místico.

— Entonces ha desperdiciado una parte importante de su vida. Conociendo las constelaciones, un diestro capitán puede navegar por todo el mundo.

Minutos después el erudito preguntó:

— ¿Ha estudiado meteorología?

— No.

— Pues entonces ha desperdiciado la mayor parte de su vida —lo reprendió el académico—. Si uno sabe aprovechar el viento en forma metódica, puede impulsar un velero a una velocidad sorprendente.

Después de un rato, el hombre inquirió:

— ¿Ha estudiado oceanografía?

— Para nada.

— ¡Ah! ¡Pero que pérdida de tiempo! El conocer las corrientes ayudó a muchos pueblos antiguos a encontrar comida y refugio.

Minutos más tarde, Nasrudim se dirigió hacia la popa del barco. Mientras caminaba, le preguntó al caballero, como al pasar:

— ¿Ha aprendido a nadar?

— No tuve tiempo —contestó el profesor con arrogancia.

— Entonces ha perdido toda su vida: el barco se está hundiendo.

 

Tarde o temprano, llega un momento en que vivir la verdad es más importante que buscarla. El conocimiento, las técnicas y las experiencias palidecen frente a la riqueza del corazón. El aprender debe dar lugar al ser.

Hace poco, invité a los participantes a una de mis conferencias a decir cuánto dinero habían invertido en mejorarse. Les pedí que calcularan su inversión en libros de autoayuda, seminarios de autosuperación, entrenamiento de la conciencia, técnicas de meditación, terapia, vitaminas y suplementos dietarios, membresías en centros de salud, cirugías estéticas, consultas a videntes, cristales y amuletos diversos, viajes a tierras exóticas en busca de la verdad, y cualquier otra búsqueda proveniente de la idea de que “Esto me va a resolver el problema”.

Las respuestas fueron desde “Cada centavo que gané” o “Más de lo que mi marido puede gastar”  hasta más de cien mil dólares: el valor de una casa en muchos lugares de los Estados Unidos, o el producto bruto interno de algunos países subdesarrollados.

Muchos nos hemos dedicado a acumular información, técnicas y programas de desarrollo personal durante muchos años. Algunos nos hicimos tan adictos al proceso de búsqueda que no sé que haríamos si realmente encontráramos lo que estamos buscando. En la película The Princess Bride hay un personaje llamado Iñigo Montoya, que pasa gran parte de su vida buscando al hombre que asesinó a su padre. Cuando finalmente lo encuentra y lo mata, un amigo le pregunta a Iñigo: “Y ahora que has vengado la muerte de tu padre, ¿qué vas a hacer?” Iñigo se detiene, adopta una expresión de desconcierto, y reconoce: “No lo sé; ¡he pasado tanto tiempo involucrado en el asunto de la venganza que no sé que voy a hacer sin ello!”

Como Iñigo, muchos de nosotros hemos construido nuestra identidad a partir de la búsqueda de la verdad. Nos convertimos en pacientes, clientes, estudiantes, investigadores y discípulos profesionales.

Dos sabios contemporáneos, Calvin y Hobbes, resumen nuestra situación:

Hobbes: — ¿Qué estás haciendo?

Calvin: — Enriqueciéndome.

Hobbes: — ¿En serio?

Calvin: — Sí, estoy escribiendo un libro de autoayuda. Hay un mercado inmenso para eso. Primero, convences a la gente de que tiene un problema. Eso es fácil, porque la publicidad ya ha hecho que la gente se sienta insegura sobre su peso, su apariencia, su condición social, su atractivo sexual, etcétera. Luego los convences de que ellos no tienen la culpa de su problema y que son víctimas de fuerzas superiores. Eso es fácil, porque es lo que la gente cree en general. Nadie quiere ser responsable de su propia situación. ¡Finalmente, los convences de que con tu asesoramiento y estímulo, podrán solucionar su problema y ser felices!

Hobbes: — Es ingenioso. ¿Y tú, qué problema vas a ayudarlos a solucionar?”

Calvin: — ¡Su adicción a los libros de autoayuda! Mi libro se llamará: Cállate y deja de lloriquear: Cómo hacer algo con tu vida además de pensar en ti mismo.

Hobbes: — Probablemente deberías esperar a que te den un adelanto antes de comprar algo.

Calvin: — El problema es que, si mi programa funciona, no podré escribir una segunda parte.[i][i]

 

Como el lector a quien Calvin planea dirigirse, muchos de nosotros hemos dedicado mucho tiempo a mejorarnos. Cada temporada aparece un libro nuevo y revolucionario o un método que realmente llega a la raíz de nuestros problemas. Pero ¿cuántos de estos libros verdaderamente llegan al corazón de nuestra integridad?

Éste podría ser el último libro de autoayuda que leas en tu vida. Si llegas a comprender sus principios, no necesitarás volver a intentar mejorarte. En contraposición a muchas técnicas de autoayuda que aprovechan la sensación de insuficiencia del lector, este libro es un paso claro e intransigente en defensa de tu fuerza innata. No pretendo agregarle nada a la verdad que ya conoces; todo lo que necesitas saber ya está en ti. Más bien, voy a recordarte que has estado buscando las respuestas en el lugar equivocado: afuera en vez de dentro de ti.

Este libro no tendrá una segunda parte; por el contrario, anuncia el final de un largo y autodegradante modo de pensar: la noción de que tú deberías ser distinto de quien realmente eres. No te mostrará una técnica revolucionaria, sino que te presentará a ti mismo. No te dirigirá hacia un maestro místico ni a gemas exóticas, sino que te ayudará a desenterrar tus propios tesoros escondidos y a despertar el maestro que hay en ti.

Este libro tiene un solo mensaje que será presentado desde ángulos muy diferentes, hasta que estés tan seguro de su verdad dinámica que pensarás que tú mismo lo escribiste. Tú no eres un agujero negro que hace falta llenar; eres una luz que necesita ser encendida. Los días de la autosuperación ya han pasado, y la era de la autoafirmación se acerca. Es hora de que dejes de intentar mejorarte y empieces a vivir.

Siempre estuvo en mí es un curso de repaso. Te recordará quién eres y a qué viniste. Te dotará de coraje renovado para perseguir tus sueños y poner en funcionamiento tus intuiciones e inclinaciones más profundas. Y te reforzará el alma cuando recuerdes que eres más importante que cualquier circunstancia que puedas atravesar. El Espíritu que hay en ti es superior a cualquier cosa que puedas encontrar en el mundo exterior. Ahora, el poder de tu vida vuelve a tus manos, donde siempre ha estado. Siempre estuvo en ti.

                                                           Alan Cohen

 

 Alan Cohen

 Información sobre Alan Cohen

 

 

Time & Money Network Editions - Mayo 2004