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Frank MiKinney

 
 
Idioma > Español > Inglés

Libro escrito por Frank McKinney

EXITO EXTREMO



49 Secretos para ¡HACERLO A LO GRANDE! y vivir una vida extraordinaria

  

 

Acerca de este libro 

(Extractado de la Introducción por Frank McKinney) 

....¿Cómo diablos lo hice? ¿Cómo empecé con 18 años y terminé haciendo casas para multimillonarios? ¿Cómo llegué a Florida siendo un mal estudiante, un muchacho que tenía problemas con la ley, la oveja negra de una familia respetable, y me transformé en millonario a los casi treinta años, construyendo algunas de las mansiones más costosas del mundo, codeándome con gente como Don King, Dave Thomas, Oprah Winfrey, Bruce Willis, Demi Moore, Richard De Vos, Jeff Gordon, y todo el tiempo sin cortarme el pelo, ni dejando mis motos ni mi actitud lejana a todo convencionalismo? A una edad relativamente temprana, ¿cómo me atreví a crear una vida por la cual la mayoría de la gente daría su vida? ¿Y por qué cree que estoy calificado para decirle cómo alcanzar el éxito?
Creo que, junto con cada área en la vida y los negocios, las reglas del éxito cambian. La generación de hoy no desea la versión del éxito de ayer. Deseamos alcanzar un éxito mucho más difícil, más rápido, más grande que jamás antes lo haya sido. Deseamos empujar el carro en términos de riesgo, en tanto y en cuanto eso conduzca a recibir grandes recompensas. Deseamos lo que yo llamo éxito extremo: éxito a niveles más altos que jamás antes se hayan alcanzado, no sólo en los negocios, sino en cada área de la vida. En otras palabras, deseamos ¡hacerlo a lo grande!
Siempre me gustó la palabra extremo: deportes extremos, juegos extremos, riqueza extrema. Para mí, extremo significa la capacidad de manejar grandes cantidades de riesgo: tener ganas de esquiar o hacer skate o saltar o moverse como ninguna persona en su sano juicio lo haría. Bueno, eso es exactamente lo que hago yo en los negocios. Asumo enormes riesgos financieros que van en contra de la sabiduría convencional de la comunidad inmobiliaria. Pero creo que el éxito extremo se trata mucho más que de vender mansiones a la gente más rica del mundo o de crear la siguiente empresa de más éxito, o de hacer la oferta pública inicial (OPI), o descubrir la tecnología que revolucionará el mundo. No se confundan: la riqueza, su propia empresa (o empresas) exitosas y crear algo nuevo son todas cosas maravillosas, pero el éxito extremo es mucho más que eso. Significa tener éxito en cada área de su vida: Tener un hogar y una familia maravillosos. Tener amigos que le valoren, no por lo que pueda hacer por ellos. Uno “expande la riqueza” ayudando a los demás, dándoles su tiempo así como también su esencia. Estar en excelente forma física, mental, emocional y especialmente espiritual. Sentir una explosión todos los días cuando uno se levanta. Crear un legado que quedará cuando ya no estemos. Y como en los deportes extremos, uno empuja el carro hasta el final del día, yendo más allá que lo que cualquiera espera que hagamos, haciendo cosas más grandes, mejores y más rápido que cualquier otro. El éxito extremo combina negocios enormes y logros económicos con amor, amigos, familia, contribución y todo otro elemento que haga que una vida vibre verdaderamente.
Estoy feliz de decir que esa es la clase de vida que yo tengo ahora. Me casé con una mujer fantástica y tenemos una hija pequeña. Dedico 15 por ciento de mi tiempo todas las semanas a actividades filantrópicas y comunitarias, que comprenden mi iglesia, los jóvenes (soy cofundador del Consejo juvenil de Delray Beach, que se formó para dar a los adolescentes un lugar para expresarse ante el gobierno local), y la construcción de viviendas para los sin techo. Honestamente, puedo decir que me voy a dormir la mayoría de las noches como un hombre muy feliz; logré generar el dinero que deseaba y tener la familia que deseo, en la comunidad que quiero, haciendo exactamente lo que deseo en el estilo que quiero hacerlo.
He pasado también los últimos 15 años buscando la razón por la cual logré que esto funcionara y de que mi vida fuese más emocionante y satisfactoria que la de la mayoría de aquellos otros exitosos que conocí a lo largo del camino. A diferencia de la mayoría (que parecen dejar que la vida les ocurra y jamás lo averiguan hasta que están sentados en una mecedora a los 80), empecé a poner en práctica la introspección cuando hice mi primer negocio a los 19. (Está bien, tal vez fue a los 22, cuando fundé la Sociedad de jóvenes empresarios del condado de Palm Beach; de cualquier forma, fue varios años antes de que ganase mi primer millón de dólares.) Siempre me pregunto, “¿Por qué esto funciona? ¿Por qué puedo hacer el negocio cuando otros no pueden? ¿Por qué me va tan bien en la vida? ¿Cuál es el secreto de esté éxito particular?”
Estudié a otra gente exitosa y vi cómo aún en los niveles más asombrosos de riqueza económica, esa gente no estaba feliz. También observé cómo algunos de mis contemporáneos se habían rendido ante el éxito porque tuvieron miedo de lo que podría costarles. Aparentemente, mi generación se estaba guiando por lo que yo creía eran los "mismos viejos, los mismos viejos" problemas: ya sea porque (1) deseábamos el éxito pero no teníamos idea de cómo generarlo o (2) aún cuando tuviésemos éxito en los negocios, con frecuencia, no teníamos idea de cómo alcanzar el éxito en el resto de nuestra vida y todo al mismo tiempo.
A medida que iba teniendo éxito, observé a mis contemporáneos ya sea haciéndolo a lo grande o consumiéndose en las llamas. Volqué mis observaciones en una serie de filosofías sencillas, enunciados concisos de porqué yo pude superar a los demás de mi misma edad (y mayores). Año tras año, agregaba a la lista. Hoy tengo 49 filosofías a través de las cuales intento vivir cada día de mi vida. Se trata de mi lista de comprobación; la utilizo todos los sábados cuando reflexiono sobre mi vida y planifico mi semana. Creo que son la razón por la que continúo experimentando un nivel continuo de éxito y felicidad, no sólo en el negocio, sino en todas las áreas de la vida. Son también parte de mi propio legado personal, mucho más importante para mí que las mansiones que construyo o el dinero que he acumulado. Espero que sean la clase de legado que ayude a los demás a generar su propio éxito extremo.
Ahora, no he llegado a dominar ninguna de esas filosofías por ningún arrebato de la imaginación. Hubo momentos en que me olvidé, estuve muy ocupado, me doblegué ante la tentación o mi vida perdió equilibrio. Mucho de mi trabajo de introspección semanal consiste en examinar en cuántas formas no pude incorporar esos principios. Pero cuando vuelvo a ellos, es como volver a casa. Y cuando vivo de forma coherente de acuerdo con ellos, estoy en la zona; siento como que puedo caminar sobre el agua. Después, por supuesto, me doy cuenta de que es agua y me caigo una vez más. Pero siempre me levanto e intento volver a vivir de acuerdo con ellos, puesto que a través de los años apliqué cada uno y todos a diferentes circunstancias y he comprobado el poder que tienen en la práctica.
Hace unos años empecé a compartir esas filosofías siempre que hablaba con empresarios jóvenes y adolescentes. (De alguna forma aún me siento mejor con ellos que con los hombres de negocios de mi edad. Debe tener algo que ver con la filosofía nº 43, "Resistir la tentación de actuar como un adulto”. O es eso o el hecho de que me niego a cortarme el pelo.) Las empleo también cuando conozco a esos chicos uno a uno. Llegan a mi oficina o a un obrador o tal vez caminando por la playa y me preguntan, "¿Por qué estoy aquí? ¿Qué se supone que hago con mi vida?” Y yo les digo, “Primero de todo, esa es una pregunta que te llevará toda la vida contestar. Pero apuesto a que ya tienes un sentido de cuál será la dirección en la que deseas ir. Así que vé por ello. Arriésgate. La vida te enseñará lecciones en el camino y tú debes estar atento y aprender de ellas. Y no dejes de prestar atención a los fundamentos del éxito, cosas como ser disciplinado, organizado, trabajador y con voluntad para arriesgarlo todo si crees en lo que estás haciendo. Esa clase de principios no está pasada de moda; son principios eternos porque funcionan”.
Y creo que funcionarán para usted también.
Le invito a usar este libro como su guía hacia el éxito extremo. En cada capítulo he utilizado la historia de mi propia vida para ilustrar cómo esos principios funcionan, con la esperanza de que pueda emplear mis errores y éxitos como guía para crear la vida que siempre haya deseado. Al final de cada filosofía, encontrará algunas sugerencias sobre acciones, ideas de algunas formas en las que puede implementar esa filosofía en su vida. Verá también una sección llamada “Puntos de negociación”. En el negocio inmobiliario, los puntos para negociar son los elementos clave de una negociación. Aquí, utilizo la sección Puntos de negociación a fin de proporcionar ejemplos de cómo aplicar la filosofía en el contexto de los bienes raíces y los negocios.
Este libro y estas filosofías tal vez no sean algo nuevo para usted. Con seguridad no le ofrecerán un plan de negocios para hacer la siguiente cosa que quiera. Pero le mostrarán cómo entrenarse para asumir riesgos, desarrollar relaciones excelentes con clientes y compañeros de trabajo, crear un lugar en el mercado que desee, y transformarse en un hombre o una mujer de acción en la industria. Más importante, le mostrará cómo vivir una vida llena de emoción, pasión y felicidad permanente. Esa clase de vida no es el resultado de su primer millón ni de sus quinientos millones, es el resultado de vivir, dar, contribuir, generar un legado y hacerlo en sus propios términos. No tiene que hacerlo a la manera de otro; puede oponerse al sistema y crear una categoría totalmente nueva de éxito para usted solo. ¡Y puede generar una explosión mientras lo hace!
Creo que hacerlo a lo grande es sencillo. Después de todo, si un hombre como yo pudo salir de cavar hoyos en la arena de un campo de golf en Palm Beach y terminar construyendo mansiones multimillonarias a unos pocos kilómetros de distancia, cualquiera puede hacer realidad sus sueños. Así que atrévase al éxito. Como dice la filosofía nº 25, “sin sobresaltos, aunque con frecuencia, ejercite su umbral de riego como un músculo. Finalmente, éste será más fuerte y capaz de soportar mayores presiones”. Así que dispóngase a la "gimnasia" psicológica y trabaje su músculo del riesgo ejercitándolo un poco todos los días. Esa es la única forma en que verdaderamente logrará ¡hacerlo a lo grande!

 

Frank Mckinney

http://www.frank-mckinney.com

 

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