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Art. Fecha Autor Fuente Título del Artículo
6 24/03/05 Robert Critchley Extracto Renovarse, Reinsertarse o Retirarse 

DISIPANDO LOS MITOS DE LOS TRABAJADORES MADUROS

Los trabajadores maduros son fáciles de encasillar, porque los mitos persisten: 

- Son menos eficientes que la gente joven.

- No toleran bien los cambios.

- Miran hacia el pasado, no hacia el futuro.

- Analizan y vuelven a analizar, y les toma demasiado tiempo llegar a una decisión.

- Quieren que se recompense su lealtad, no su rendimiento.

De hecho, es tan fácil encasillar a los trabajadores mayores que estos conceptos han contribuido a la idea de la inconveniencia de emplear a los que tienen más edad y experiencia. De hecho, si reemplazamos el adjetivo “maduro” por “experimentado” y vemos la situación desde esa perspectiva, podemos dejar de lado los estereotipos y convertir los mitos en ventajas.

No importa cuál sea su edad, si usted puede demostrar flexibilidad, una actitud adecuada en diversas situaciones, una mente abierta y la disposición de aceptar nuevas ideas y nuevas formas de pensar, utilizando correctamente su experiencia, podrá derribar los mitos. El simple hecho de ser consciente de los valiosos conocimientos y capacidades que ha acumulado a lo largo de su carrera le permite hacer un valioso aporte al trabajar con gente más joven, e incluso obtener ventaja cuando compita con ellos.

Este capítulo apunta principalmente a aprovechar la experiencia para lograr ventaja durante la búsqueda de empleo. Pero prácticamente todas estas sugerencias y observaciones pueden aplicarse a casi cualquier otra situación comercial.

Es verdad que a lo largo de su carrera ha acumulado muchas experiencias valiosas. Piense en los logros por los que fue elogiado o quizás incluso ascendido. Sin duda también podrá recordar situaciones y ocasiones en las que las cosas no resultaron tan bien. ¡No las ignore! Véalas como experiencias importantes de aprendizaje.

La clave aquí es que porque usted ha vivido y adquirido cierto nivel de conocimiento en su campo de acción, podrá utilizar lo aprendido en el pasado para aprovechar el futuro. Nada puede reemplazar la experiencia. Le otorga a usted una ventaja natural por sobre los empleados más novatos, pero solamente si sabe utilizarla con sabiduría. 

CAPITALICE SU EXPERIENCIA

 El cerebro humano, una masa de aproximadamente 1,5 Kg. conformada por células nerviosas interconectadas que controla nuestra actividad, tiene una asombrosa capacidad para almacenar información. Sin embargo, se calcula que utilizamos apenas un 10% de su capacidad. Cuanto más aprendemos, tanto más puede retener el cerebro para referencia futura.

El simple hecho de que usted lleva más años trabajando le da una ventaja potencial por sobre los trabajadores más jóvenes. Piense en la cantidad de veces que ha logrado resolver un problema buscando en su experiencia algo que le fue de utilidad, aun cuando el dato tuviera su origen en una ocasión sucedida más de una década atrás.

 Lecciones de experiencia

En esta página enumere sus experiencias valiosas y lo que ha aprendido de ellas. Las experiencias pueden caber en una o más de las siguientes categorías:

 -  Historias de éxito.

 -  Experiencias en que las cosas no salieron tan bien como lo esperaba.

 -  Experiencias en el ámbito familiar o social.

  -  Experiencias en su empleo actual o anterior.

 -  Experiencias de vida

 Y no crea que sólo puede aprender de las experiencias buenas. También aprendió de los errores, propios y ajenos. En retrospectiva, las lecciones que ofrecen más sabiduría provienen de experiencias que no salieron tan bien como esperábamos.

Una de las experiencias profesionales que más recuerdo es la que viví mientras trabajaba en un banco, cuando recomendé otorgar un préstamo a un cliente para un emprendimiento hotelero. El emprendimiento no salió tan bien como yo pensaba, y el cliente no pudo pagar su préstamo. Perdí muchas noches de sueño, pensando en la situación como si mi propio dinero estuviera en juego. A la larga, resolví los problemas tras gran cantidad de reuniones, investigación y negociación, y el resultado fue que la propiedad se vendió a otra compañía, sin que el banco sufriera pérdida alguna. También fue buena noticia para el cliente, porque pudimos trabajar con él de cerca, apoyándolo y evitando su ruina financiera.

Las lecciones que aprendí en esos meses quedaron en mi memoria para siempre. La experiencia me hizo mejorar como empleado bancario. Y desde entonces, tomé todos los recaudos necesarios para evitar que surgiera una situación similar. Con el tiempo, esto hizo que las ganancias de mis empleadores aumentaran mucho. Actualmente sigo aplicando la misma cautela en cualquier operación. No quiere decir que no me equivoque, pero los errores son menos importantes de lo que podrían ser.

Cuando fui a la universidad, después de casarme, para completar mis estudios de Economía, me bombardearon con información. Me preguntaba cómo podría llegar a aplicar tantos datos en la vida real. Recuerdo que uno de los disertantes dijo que probablemente sólo utilizáramos en el mundo de los negocios el 5% de lo que estábamos aprendiendo. Era muy desalentador. ¿Realmente iba a desperdiciar el 95% de lo que aprendía?

Después de graduarme, mi carrera me expuso a diversas situaciones en el contexto bancario en varios países del mundo. Y aunque gran parte de lo que había aprendido en la universidad no tenía relevancia directa, al mirar atrás me doy cuenta de que pude aprovechar gran parte de esos conocimientos, aplicándolos en momentos claves de mi vida laboral.

 (extractado de ¿Renovarse, Reinsertarse o Retirarse? de Robert Critchley.

 
     
 

¿Renovarse, Reinsertarse o Retirarse?

 
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